¿Cómo reconocemos una buena entrevista
periodística? De muchas formas.
Sabemos
que una entrevista es buena porque ha conseguido un inteligente equilibrio
entre información, testimonios y opiniones.
Pero una entrevista puede sorprendernos
por razones diferentes. Por ejemplo, cuando nos muestra la cara oculta de la
luna: nos trae el costado impensado de una figura conocida, o, al contrario, ilumina
una existencia singular que hasta ese momento ha permanecido en el mundo de los
seres “anónimos”.
Una entrevista puede ser muy buena porque
captura un momento muy especial de un gran personaje. Celebramos el goce que
nos produce una entrevista cuando
nos
trae la atmósfera del encuentro y la vibración del personaje hasta un punto en
que alcanzamos a “verlo” desde las páginas del diario.
La entrevista es buena cuando nos descubre
y revela, cuando los diálogos nos atrapan, cuando el periodista ha acompañado el
vuelo de su entrevistado, y ha logrado disparar —o, al menos, no interfiere en—
la imaginación del personaje. También,
cuando
podemos paladear las palabras, que no siempre ingresan en el texto escrito sin
resignar su tono coloquial.
En los géneros de la entrevista política,
una entrevista es buena cuando el periodista tiene una actitud de “sospecha informada”
(como lo describe mi colega Oscar Raúl Cardoso, aludiendo a la necesidad de que
el periodista político sea desconfiado pero se provea de una información
profunda antes de sentarse
a
dialogar).
Aunque, pensándolo un poco, harán muy bien
el entrevistador cultural, el de Deportes, Espectáculos o Sociedad en actuar con
la sospecha informada. Estudiar cuidadosamente a su entrevistado, incluso
dejarse seducir por el personaje aunque sin
abandonar
un estado de alerta. No someterse a lo literal, y sospechar segundos sentidos
que, finalmente, nos pueden ayudar a “atrapar” al sujeto.
Algunos diálogos cobran un vuelo literario
y consiguen llevar el género a su estadio superior: la entrevista como la más pública
de las conversaciones privadas.
*
Reproducción parcial del Prólogo para Diálogos, libro de entrevistas publicado
por
El País Cultural (El País, de Montevideo).
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